Se acerca la vendimia al Monasterio de Poblet, un tiempo de recolección de la uva para la producción de vino. Ésta puede variar entre julio y octubre según el clima que propicia la maduración del grano de la uva, según el tipo de vino que se quiere producir y la latitud del terreno que en aumentar hace que la uva madure más tarde.

Poblet ha estado siempre una referencia en la DO Conca de Barberà por lo que hace a la elaboración del vino. Los orígenes se remiten al siglo IV, cuando se hace evidente la adopción del cristianismo como la religión oficial, hecho que hizo que el vino fuera la bebida más consumida durante la Edad Media. También debemos recordar que, entonces, el vino era la bebida más higiénica, ya que no se disponía del tratamiento sanitario de aguas que tenemos actualmente.

La historia del vino a Europa ha estado siempre íntimamente ligada a la vida monástica. Los monjes de los monasterios han estado los responsables de preservar la vitivinicultura durante casi 10 siglos, gracias a la necesidad de tener vino para la Eucaristía, así como por razones terapéuticas, sensoriales o lúdicas. Por ejemplo, se utilizaba para asegurar una buena digestión, curar infecciones de garganta, limpiar heridas o incluso como remedio para coger el sueño. Todos estos beneficios y usos del vino, llevó a los monjes a conrear viñas de manera permanente cerca de los monasterios.

Actualmente, diversas bodegas de la zona se han decantado para producir un vino autóctono que refleje el espíritu y la filosofía que han transmitido durante años los monjes del Monasterio de Poblet.

El ejemplo claro y evidente es la bodega de la Abadía de Poblet, la única bodega de Cataluña que se encuentra dentro de un monasterio donde se elabora vino con variedades autóctonas de la uva, como por ejemplo el trepat, garrut o garnacha, conservando la tradición vitivinícola de los monjes de monasterio del Orden del Císter y utilizando sus técnicas tradicionales. De esta forma, se quiere transmitir a través del gusto y aromas de los vinos las características del territorio donde se ha conreado la materia prima.

Los vinos de la Abadía de Poblet siempre han estado muy relacionadas con las tradiciones eclesiásticas gracias a la elaboración artesanal y poco invasiva que se practicaba a toda Europa y que actualmente continua siendo una apuesta clara en las viñas de Poblet.

Poblet actualmente tiene una extensión de viñas de 4km para la elaboración de este vino autóctono y da paso a distintas bodegas de la zona a hacerse un sitio entre la competencia que genera la reconocida vitivinicultura de la Conca de Barberà.

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